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Mayo 2/16
MOTOCICLISTA ATROPELLO DOS NIÑOS EN BOGOTÁ

El reporte noticioso menciona que:

“El pasado 26 de abril de 2016 en la vía principal del barrio Tintal, un motociclista arrolló a una pareja de hermanitos, segando la vida de un niño de 9 años y dejando herida a la niña. Desde ese momento la Policía de Tránsito dispuso de varios uniformados para que investigaran el caso, quienes luego de analizar las cámaras de seguridad encontraron la vivienda del responsable. El motociclista señalado por el accidente fue identificado como Johan Sebastián Cardozo, estudiante universitario de 22 años, quien respondió por los hechos ante la URI de Puente Aranda. Las autoridades advierten que debido a la tardanza del motociclista en presentarse a las autoridades, ahora es imposible determinar si conducía su vehículo en estado de embriaguez. Según Cardozo, no se quedó en el lugar del accidente por el temor generado al ver a los niños tendidos sobre la vía. Este jueves se realizará la audiencia de imputación de cargos”.

Tras lo anterior, ¿qué podemos pensar o concluir?

Por supuesto que nadie debería verse inmerso en situaciones como la anterior, ni como víctima ni como victimario. El video del instante exacto del atropellamiento nos deja la sensación de que los dos hermanos pueden tener gran parte de la culpa, pues su arriesgado cruce de un extremo a otro de la vía no ha sido el más adecuado ni mucho menos respetando las normas básicas de seguridad. No sale del todo bien librado el motociclista, pues se nota que iba a gran velocidad y, tal vez, más de lo permitido.
Si fuéramos los encargados de avanzar con las investigaciones para determinar el grado de culpabilidad de las dos partes involucradas, haríamos bien en levantar la carta del momento exacto del suceso, tal como quedó registrado en las cámaras de seguridad del lugar: abril 26 de 2016, 15:55:40 en Bogotá – Colombia.

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¿Por dónde empezamos nuestra revisión de la carta?

Dos partes son las involucradas: los niños y el motociclista. ¿A quién ubicamos en el Ascendente? Lo anterior es de una importancia superlativa, pues sin ello no podemos avanzar en ninguna dirección. Bien… más allá de que Venus en Aries perfectamente pueda significar personas muy jóvenes, dos niños en nuestro caso, lo importante es aceptar que fueron los niños los más afectados, los que sufrieron el atropellamiento. El conductor de la moto será entonces visto como su oponente, su agresor, su enemigo declarado y por tanto, representado por la casa siete. Marte en Sagitario es un buen indicador de alguien que gusta de ir a alta velocidad por las vías de la ciudad, en la casa tres.

Lo anterior que parece tener sentido y hasta contundencia a la hora de definir los significadores personales de ambas partes, dignamente es complementado (para algunos cabría decir superado) por la ubicación tan debilitada de Venus en Aries. Si hacemos la comparación entre ambos significadores personales, examinando su fuerza esencial, podemos definir cuál tiene menos fuerza y por ende, está en peor condición. Entre Venus y Marte no cabe duda que Venus es el más afectado; el más débil de los dos y por tanto, queda bien que lo usemos como significador de la persona o personas más afectadas con el accidente. Creo que un niño muerto y una niña herida superan ampliamente en afectación a un motociclista asustado y que huye.

Venus está exiliado y Marte es peregrino. Venus se ubica en casa y signo regidos por Marte. Marte se ubica en los términos de Venus. En la casa tres, en el orden caldeo de las regencias de los planetas sobre las casas, Marte encuentra uno de sus dos mejores lugares. John Frawley nos diría que lo anterior es simplemente la muestra exacta de lo acontecido en la ciudad de Bogotá, es decir, un Venus (niños) en la peor condición y lugar que termina siendo fuertemente afectado por Marte (motociclista). Marte tiene mucho poder sobre Venus. El hecho de que Marte tan solo se ubique en los términos de Venus (una dignidad esencial de poco peso), es contundente para entender la reacción del motociclista tras el accidente: dejar a los dos niños abandonados en medio de la vía. No les prestó la ayuda requerida, simplemente huyó del lugar. De haberse ubicado Marte en signo regido por Venus (la dignidad de mayor peso), seguro se habría interesado más por la suerte de los menores y asistido en lo que fuera necesario.

Con lo anterior tenemos suficiente para atrevemos a indicar quién en últimas es el mayor responsable del accidente mortal. Veamos y lo sabremos:

El que ambos planetas no gocen de gran fuerza esencial es la mejor indicación de que ninguna de las partes estaba haciendo bien las cosas bajo su responsabilidad: cruzar la calle y conducir la motocicleta, respectivamente.

Por supuesto, Venus en Aries las estaba haciendo mucho peor, bastante mal por cierto. Marte peregrino en Sagitario, no podría negar que iba a una velocidad tal que no le permitió frenar a tiempo. Algunos colegas apuntarían que la culpabilidad de Venus se prueba al ser regente tanto del Ascendente como de la casa ocho, la de la muerte. Para ellos, Venus (los dos niños) es la única responsables de lo sucedido, incluyendo la muerte acontecida. En mi caso puedo aceptar lo anterior, pero aun así necesito encontrar en la carta un argumento de peso que pueda dar cabida a la total responsabilidad de los menores. Por desgracia, sí lo hay.

Nuestra carta nos provee de un aspecto que sentencia las cosas. El antiscio del planeta Venus (3°53´de Virgo) cae exactamente sobre la cúspide de la casa doce. El antiscio de Marte (21°41´de Capricornio) no hace nada relevante. El maestro John Frawley, sobre la casa doce, ilustra lo siguiente en la página 30 de su obra titulada Manual de Astrología Horaria – Versión extendida: “Nosotros hacemos un trabajo eficaz al ser nuestros propios enemigos, por lo cual la 12ª es la casa de la autodestrucción: las tonterías con las que hacemos nuestra vida más difícil de lo necesario. Nuestros vicios; el pecado. Nuestros temores también nos debilitan, por lo que nuestras fobias se localizan aquí”. Así entonces, nos atrevemos a indicar que los niños al tratar de pasar de manera irresponsable la vía han cruzado la línea roja y delgada de la autodestrucción. Una tontería, un error o bien una falta de atención, por citar solo algunos, son equívocos que tendrán sus consecuencias. La vida me ha enseñado que nuestros errores se pagan con dinero, con sangre o con la muerte. El niño de nueve años ha pagado el precio más alto de todos.

Júpiter, regente de la casa tres, la de las vías, al ubicarse en uno de sus peores signos y dentro de la casa doce redondea la idea de una mayor culpa de los niños. Venus es el otro planeta que se resiente en Virgo. Un pésimo Júpiter exiliado apuesta por la caída de Venus. Júpiter se ubica en el signo más complicado para Venus. Desde antaño se nos enseña que un planeta en el signo de exilio o caída de otro planeta, odia y daña a ese otro planeta. Júpiter recibe y daña a Venus. Recibir mal puede ser entendido como no estar interesado en algo y por lo tanto no se le presta la atención debida. Júpiter debilitado castiga los excesos en todo sentido; Venus, en idéntica condición, hace inútil confiar en las buenas intenciones de los demás. Cuanto más mala sea la recepción mutua, menos será la atención y ayuda que se prestan entre sí los dos planetas involucrados. Venus no estaba en absoluto interesado (no las dominaba) en las cosas regidas por Júpiter: en la vía y menos en los vehículos que por ella circulaban.

Giovanny Londoño Romero
Santiago de Cali – Colombia, Mayo 2 de 2016

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