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Abril 06/16
Reviviendo la historia:
La Muerte de John F. Kennedy

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No cabe duda que uno de los eventos que marcó la historia de los EE.UU. y por ende del mundo, ha sido el asesinato del presidente J.F. Kennedy. Todas las dudas sobre su muerte nunca han sido resueltas de manera suficiente. Me pregunto cuántas interrogantes podrían formularse y resolverse desde la visión de la astrología horaria. El gran problema al que nos abocamos es no poder constatar la información que nos da la carta con la realidad tal cual ocurrida, pues una cosa es la cantidad de información y versiones que se han escrito y otra la versión de la carta que por supuesto no necesariamente deben ser coincidentes. Vamos a seguir el consejo del maestro John Frawley, de que en últimas la carta horaria es la que sabe, nosotros no. En mi caso la pregunta que siempre me ha rondado es si en verdad bastó con una sola persona para realizar toda la secuencia de disparos que acabaron con la vida del presidente. Los datos del evento son: Noviembre 22 de 1963, 12:30 pm, Dallas – Texas, USA.  

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Júpiter, regente de la casa diez, representaría al mandatario asesinado. Por supuesto que no puedo comulgar con aquellos astrólogos que justo en este punto saltarían a justificar las heridas de bala en la cabeza por la ubicación del planeta en el signo de Aries. Preferiría escuchar argumentos sobre Júpiter en Aries que nos ayuden a descifrar la personalidad del presidente Kennedy.

Sobre Júpiter en Aries podemos leer en el libro de horaria de William Lilly: “Nos describe a alguien de estatura mediana, pero poco robusto y más endeble que corpulento; es una persona de ojos penetrantes, nariz prominente, rostro ovalado y generalmente, con las mejillas muy sonrosadas. Es de carácter generoso, noble y liberal y tiende a mostrarse sumamente complaciente y educado, sobre todo con sus amigos”.

Centrémonos por favor para no perder de vista que estamos frente a la carta de la muerte del presidente de los USA. Empecemos por dejar claro que quien o quienes planearon y materializaron el asesinato son sus enemigos declarados. La casa siete es la correcta para representarlos. La muerte del presidente, vista desde la casa que lo representa a él, sería la quinta de la carta. Tenemos entonces que tanto los enemigos declarados del presidente como su propia muerte son regidos por el mismo signo y por tanto por el mismo planeta: Mercurio. ¿Dónde está Mercurio?

Lo observamos justo dentro de la casa diez y en el signo dual de Sagitario. La respuesta inmediata que podemos asumir es la de que no fue uno, sino varios los asesinos y que estamos frente a un crimen de Estado. Los enemigos del presidente se alojan dentro de la misma casa del poder del Estado. Si alguno de ustedes duda que Mercurio sea el principal sospechoso, seguro todo se aclara al saber del aspecto partil que une a Mercurio (los asesinos) con Júpiter (la víctima). El aspecto de trígono representa la máxima, en extremo la máxima, facilidad que han tenido para ejecutar el asesinato. Destaquemos por ser importante que Mercurio se ubicó en exacta conjunción con la estrella fija Antares, que como bien ilustran algunos maestros, es la estrella del cierre o fin de los ciclos. En este caso estamos ante el fin de la presidencia y de la vida del señor John Kennedy en manos de sus enemigos representados por Mercurio. Tampoco pasemos por alto que el signo donde se ubica Mercurio es su signo de exilio, de debilidad, y que a su vez es el signo de regencia de Júpiter. Puedo aceptar que en lo anterior se ocultan los móviles que han gestado el asesinato. Por ser Sagitario el eje central de la investigación, no es descabellado pensar que la crisis mundial y las políticas internacionales por las cuales apostaba el mandatario gestaron la rivalidad dentro de su propio círculo de poder. Sus más queridos colaboradores lo han traicionado. Externamente estos enemigos daban la apariencia de ser sus más fieles servidores; internamente planeaban su muerte. Es fácil entender lo anterior y no sólo apoyándonos en la condición hermafrodita del planeta, sino más bien en su dualidad natural, la misma que en Sagitario se ve reforzada. Doble personalidad es lo que se le puede cargar a Mercurio. Por su ubicación en signo y casa, a Mercurio hay que calificarlo como un mal que tiene poder para actuar. Si Mercurio, por citar, es un ladrón, que se ubique en Sagitario lo hace ver como un peligroso delincuente; el que por su ubicación en la casa diez, una de las casas angulares, tiene la suerte de poder ejecutar su robo sin ser descubierto. No hay que negar que Mercurio es un dios que premia a sus hijos con la inteligencia. Inteligencia que en nuestro caso es literalmente usada para el mal, se le da un mal uso a la misma. Para que pueda entender mucho mejor lo anterior, qué mejor que recrear lo escrito en la obra del historiador Benson Bobrick, titulada Escrito en el Cielo, que en su página 276 nos dice: “Cuando Mercurio carece de dignidad esencial o accidentales o está mal situado, representa a una persona problemática, susceptible de atacar a todos con su lengua y su pluma, proclive a descuidar sus posesiones y a perder el tiempo en charlas ociosas, tratando de imponer sus insensatas conclusiones; en suma, un redomado mentiroso, fanfarrón, charlatán, entrometido y falso”. Dice el autor que lo anterior lo ha tomado de la obra “Cristiana Astrología” de William Lilly.

Aunque puede no ser un factor definitivo, no por ello quiero dejarlo ausente en estos análisis: Júpiter, el mandatario asesinado, está en oposición cercana con la ubicación de la Parte Árabe de la Muerte (10º 36´de Libra). Venus, su dispositor, aun dentro de la casa diez y en la compañía de Marte, dispositor y en recepción mutua con Júpiter, le da más fuerza a mi apreciación de un crimen de Estado.

Cómo no aceptar de buena fe que tras el asesinato del presidente están varias personas, y no una sola como comúnmente se dice, cuando la carta del momento de los disparos es tan contundente para mostrar su participación. Se nos enseña que un ladrón, en nuestro caso un homicida que roba la vida, se representa inicialmente por un planeta peregrino o debilitado en uno de los ángulos de la carta, por el regente de la casa siete o bien por Mercurio, el regente natural de los ladrones. Al aplicar lo anterior a nuestra carta no nos queda más que aceptar la evidencia, pues los tres planetas dentro de la casa diez cumplen cabalmente con los tres puntos en mención. Que los tres planetas estén en el mismo signo y que éste sea uno de los duales, no puede menos que ser la respuesta contundente a mi pregunta inicial sobre si una sola persona bastó para cometer el crimen. Varias personas involucradas, muchas tal vez, es la respuesta de la carta.   
   
Puedo aceptar que la ubicación de la antiscia de Mercurio (20º 15´de Capricornio), el principal sospechoso, en conjunción partil con la cúspide de la casa doce es lo que hasta el presente ha impedido que la verdad sea conocida por todos. Cientos de versiones y miles de páginas sobre la muerte del presidente J.F. Kennedy se han escrito, mas al final todo es tan oscuro como lo fuera aquel 22 de noviembre de 1963. Mercurio, no cabe duda, sabe organizar los hechos y las palabras, para que cada uno al final tenga lo que desea, esto es, su propia conclusión.
   
Quienes deseen ampliar esta investigación podrían sumar esfuerzos para dilucidar el mensaje de algunos planetas que por su relevancia son dignos de atención, entre ellos el Sol, significador natural de los presidentes; Saturno, significador natural de la muerte y cuya cercanía al Ascendente lo hace actor de primer orden. La vida y la muerte le competen a nuestros dos planetas. Imagino que despierta en ustedes gran curiosidad que el signo de Aries, ubicación de Júpiter, sea el de la exaltación del Sol y la caída de Saturno. La Luna, que habla el mismo idioma de Saturno, es la última que contactó (vio con vida) a Júpiter antes de su muerte. Solo minutos antes había contactado a Mercurio. La Luna trasladó la luz de Mercurio hacia Júpiter. Cuando la Luna alcanzó los nueve grados de Acuario tomó contacto con el Punto Medio entre el presidente y sus asesinos. La casa doce, recuerde, es el lugar donde todo queda oculto, donde ocultamos lo que no queremos que vea el mundo.    

Giovanny Londoño Romero
Santiago de Cali – Colombia, abril 6 de 2016

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