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Septiembre 26/16
PLEBISCITO POR LA PAZ EN COLOMBIA

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Los colombianos hemos sido convocados, el próximo 2 de octubre de 2016, para definir en las urnas nuestro futuro como nación. Nos jugamos todo por la paz, de lo contrario, la atroz guerra seguiría siendo la enfermedad que nos mate día a día. Después de cincuenta y dos años perdidos en medio de un conflicto armado, hoy se nos ofrece la oportunidad de empezar a recorrer un camino diferente.

¿Qué nos dice la carta del momento exacto del inicio de las votaciones?

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Un Ascendente en el signo de Escorpión pareciera no ser la mejor manera de empezar un evento tan definitivo para la paz de Colombia. Marte, su regente, el dios de la guerra, por suerte para nosotros se ubica en uno de sus mejores signos, el de su exaltación. Marte entonces quiere ir por el camino del bien, quiere apostar por una oportunidad de reconciliación. Entiéndase lo ofrecido por Marte como parte del sentir nacional. No cabe duda que aquello que más deseamos los colombianos es que se acabe la guerra de manera definitiva, pues otros cincuenta y dos años serían insoportables. 

Venus asume la representación de la anhelada paz. Sin duda es tan importante el tema que la misma Venus no ha dudado un segundo en acercarse decididamente al lugar del Ascendente. Su cercanía le permite dominar el evento nacional. El problema para Venus es saberla ubicada en uno de sus más complicados signos, en Escorpión. Con Venus en Escorpión no hablaría de una buena paz ni mucho menos de una paz fácil de obtener y de mantener. ¿Será que los colombianos nos hemos acostumbrado a vivir en medio de la guerra? La paz que todos deseamos, representada por Venus en Libra y no en Escorpión, parece que no será la paz que vamos a lograr tras las votaciones. Una mala paz, me duele tener que escribirlo, es lo que la carta nos anuncia al ubicar a Venus en un signo marciano. Implementarla no será tarea fácil.

Pero más allá de que lo obtenido tras el plebiscito no sea una verdadera paz, ¿será que los colombianos si queremos al menos hacernos a una mala paz? Bien dicen aquellos que a diario debaten tan importante tema que es preferible una mala paz a una muy buena guerra. Para saber en últimas qué es lo que nos interesa lo mejor es hacer eco del mensaje de la Luna, lo correcto para representar al electorado.

La Luna optó por ubicarse en el grado 27 del signo de Libra. ¿Qué quiere entonces la Luna? Se ubica en signo de Venus, exaltación y triplicidad de Saturno, términos de Marte y decanato de Júpiter; exilio de Marte y la caída del Sol. De lo anterior fácilmente concluimos lo siguiente: que antes que la paz de Venus, la gente quiere la justicia de Saturno. Nos queda claro que odian la guerra y que desean que se acabe pronto. Me pregunto ahora, ¿cuál puede ser el poder de la Luna dentro de la casa doce? Sin duda, no el mejor de todos. La doce es la casa de las complicaciones que no pueden ser allanadas fácilmente. Es la casa de nuestros pecados, vicios y temores, de la autodestrucción, de las cárceles.

Tras lo anterior no puedo avalar un maravilloso escenario donde la paz tenga su mejor oportunidad. Está muy claro para mí, que los electores se moverán entre aquellos que quieren apostar por cualquier tipo de paz y los que desean antes que nada que los enemigos de la nación (FARC en nuestro caso), representados por la casa siete, vayan a la cárcel, casa doce. Ambas casas regidas por Venus. Saturno además de la justica inquebrantable e insobornable es la representación clásica tanto de la muerte como de las prisiones. Así entonces la mejor paz que muchos quieren es una paz con justicia. Según lo anterior no hay manera de que todo salga bien, no hay manera de que podamos obtener una buena paz, una paz digna de ser tomada como una paz que nos permita la integración y participación de todos. Lo anterior toma más sentido cuando observamos la muy mala recepción mutua que une a la Luna con Marte. Por suerte, a pesar de lo anterior, vemos que tanto la Luna como Marte se ubican en dignidades importantes de Venus: la paz.

¿Saben ustedes qué me preocupa sobremanera?

Si nuestra carta representa un momento trascendente en el devenir de Colombia como nación soberana, la casa diez representaría al gobierno del presidente Juan Manuel Santos, el mayor interesado en sacar avante el plebiscito por la paz. Sus contradictores, los promotores del No como opción en las urnas, se muestran por la casa cuatro. La discusión sería entre el Sol y Saturno. ¿Cuál de los dos es el más fuerte? ¿A cuál de los dos prefiere la Luna – los votantes?  La respuesta es sencilla, Saturno es el más favorecido por la Luna. Los promotores del No tienen entonces sus posibilidades de lograr sus objetivos.

¿Cuáles serán en últimas esos objetivos?

La carta es contundente para constatar la polarización que a diario se presenta en diferentes escenarios entre los defensores del Sí y los del No. El gobierno apuesta por el Sí a la paz, y cómo no aceptarlo si en la carta el Sol y a pesar de su gran debilidad en Libra (baja popularidad del presidente Santos), se la juega todo por Venus. Sus opositores saturninos dicen No al plebiscito, apoyándose en su deseo de una paz con verdadera justicia y penas privativas de la libertad para los culpables de crímenes de lesa humanidad. Nuestra carta deja entrever unos electores más cercanos a los saturninos antes que a los solares.

Después de lo anterior, ¿a qué conclusión podemos llegar?

Aunque todo parece muy complicado para el Sí, no por ello todo está ya definido. Para alcanzar la mejor respuesta obligadamente debemos partir de la pregunta oficial del plebiscito que presentó el Gobierno del presidente Santos el pasado mes de agosto:

“¿Apoya el acuerdo final para terminación del conflicto y construcción de una paz estable y duradera?”

Lo que en últimas se nos está preguntando a los colombianos es si queremos seguir el camino de la guerra (Marte), o por el contrario, nos aventuramos a ensayar uno nuevo, el de la paz (Venus).

La ubicación de la Luna en Libra decide las cosas. Aunque ya sabemos que existe una marcada preferencia de la Luna por las cosas representadas por Saturno, lo que cuenta es su decisión final entre Venus o Marte. La Luna se ubica en el signo de Venus y exilio de Marte. La Luna ama a Venus y odia a Marte. Así entonces está claro que los colombianos si queremos la paz y que eso será lo que elegiremos en las urnas el próximo dos de octubre.

Giovanny Londoño Romero
Santiago de Cali – Colombia, Septiembre 26 de 2016

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